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Historia de Jair

Por Rocío Ortega

Catacaos, Perú. Abril 4 de 2017. Con sólo 10 años de edad, Jair ayudó a su familia a ponerse a salvo cuando el Río Piura se desbordó. Con voz seria narra cómo fue aquel día en el que tuvieron que salir de su casa, ubicada en nuevo Catacaos, Piura, al norte de Perú.

“Mi mama estaba cocinando y yo le estaba ayudando a limpiar el arroz, cuando de pronto oímos bulla, que decían que se había salido el río. Entonces todos corrimos, yo cargué a mi hermano a cucho (en la espalda) y mi mamá llevaba a mi hermana bebita”.

Jair es el tercer miembro de una familia de cinco, con un padre ausente. “Mi hermano mayor (de 19 años) cargó a mis abuelos porque no podían caminar y también tuvo que sacar a un tío que es discapacitado. Luego nos encontramos en el campo a un señor que también está discapacitado y mi hermano lo ayudó”.

Jair Josué Silva Cardosa y su hermano Ángel, de 5 años, corretean al atardecer alrededor de un campamento de carpas blancas de plástico ubicadas a la orilla de la carretera, en Catacaos, en la región de Piura, que es una de las zonas más afectadas por las inundaciones y los huaicos que el fenómeno de El Niño Costero ha provocado en Perú.

Contrario a lo que narran los demás niños de su edad, Jair llama la atención sobre la pérdida de sus documentos de identidad. “El agua se llevó todo, se llevó mi DNI y muchas cosas de mi mamá”.

No sabe cuándo podrá regresar al colegio porque también fue arrasado por las fuertes corrientes. Sin embargo, en su inocencia expresa estar contento “pues es como si siguiera de vacaciones”. El campamento no cuenta con ningún sistema sanitario, por lo que la gente defeca al aire libre, con las implicaciones que eso tiene para la salud, especialmente de los niños. Los efectos se empiezan a notar en la piel con manchas y la conjuntivitis que les aquejan.

Jair y su familia duermen en casa de una familia que los acoge por las noches. Durante el día se acercan al campamento ubicado a la orilla de la carretera en espera de recibir algún apoyo del gobierno o de los particulares que solidariamente acuden a llevar comida y ropa a los damnificados.

Esta tarde recibieron un kit para almacenar agua. También les dieron colchones. Pero la familia de Jair no tiene carpa, así que colocan sus cosas debajo de un árbol. Una vez que las lluvias han cesado en Perú, las personas damnificadas requieren de todo el apoyo para regresar a su vida normal. Además de espacios seguros, los niños necesitan atención sanitaria y nutricional, así como regresar a la escuela.

UNICEF Perú ya está en las zonas afectadas apoyando a los diversos sectores del Gobierno; de manera que los 371,000 niños, niñas y adolescentes afectados y damnificados por la emergencia puedan regresen lo antes posible a la normalidad. UNICEF solicita urgentemente US$ 9.5 millones para su respuesta de emergencia a la crisis, dijo María Luisa Fornara, Representante de UNICEF. “Una de nuestras preocupaciones es que los niños y niñas vuelvan a la escuela porque es un espacio seguro para ellos que, además, restituye la normalidad en sus vidas”, destacó.