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Historia de Darlyn

Por Rafahela García

Su voz, llena de energía y de mucha inocencia, llama la atención de todo el caserío. A sus cinco años, Darlyn juega con sus amigos en la sala de su casa, que ahora es una habitación vacía, solo llena de barro.

Todo comenzó una noche de marzo. La lluvia no dejó de caer durante más de siete horas, inundando su casa y destruyéndola por completo. Los truenos y relámpagos la asustaron demasiado y solo quiso estar abrazada a su mamá durante toda la noche. “La lluvia se vino más fuerte y se entró a mi casa, mis juguetes se mojaron, mis libros también, todo está ahora barrosal”, cuenta Darlyn.

En el caserío ‘La Quinta’, en Piura, al norte de Perú, no cuentan con agua potable desde hace varios días. Varias madres del pueblo hacen lo imposible por conseguir un poco de agua que les sirva para atender a sus hijos.

Darlyn, junto a su mamá, Liliana, alista baldes y tinas para juntar agua de la misma lluvia. La emergencia ha provocado que más de 500,000 personas de las zonas afectadas no cuenten con servicios de agua potable ni saneamiento. Esta situación pone en un riesgo inminente a niñas y niñas como Darlyn. Desde la noche de la inundación se han presentado muchos casos de niños y niñas con fiebre, diarrea y ronchitas en la piel.

Las calles, ahora inundadas y llenas de lodo, han propagado la aparición de mosquitos y zancudos, transmisores del zika o dengue, por ejemplo, siendo los niños y niñas menores de 5 años y las mujeres gestantes los más vulnerables. “Las criaturas tienen su cuerpo rojito porque se rascan, hay harta mosca, mosquitos, zancudos, ya no se aguanta más”, lamenta Liliana Riofrio, mamá de Darlyn.

Darlyn pronto será la hermana mayor, su mamá tiene 2 meses de embarazo. En medio de la emergencia ella tiene una mezcla de emociones por la tristeza de haberlo perdido todo y la llegada de su bebé. El barro estancado en las calles de ‘La Quinta’ hace difícil el acceso al centro de salud. Liliana es una de las más de 20,000 mujeres embarazadas afectadas que esperan que esta etapa de sus vidas acabe pronto. “Sí es una alegría pero estamos en una triste realidad, no tengo un techo a donde ir con mi esposo y mis hijos”, explica.

Pero la situación es aún más grave, debido a las lluvias, huaicos e inundaciones alrededor de 600 establecimientos de salud están afectados. Y más de 280,000 personas tienen dificultades para acceder a servicios de salud.

Si bien en algunas zonas las lluvias van cesando, la angustia aún queda. “Quiero una casita de plástico para que no se le entre el agua”, es el sueño de Darlyn.

Las necesidades tras el desastre son enormes. Niñas, niños y sus madres deben estar bien alimentados, protegidos de las enfermedades, en espacios seguros y con acceso a agua segura y saneamiento, para que tengan la oportunidad de crecer sanos y felices. “Ratificamos nuestro compromiso para garantizar, que aun en situaciones de emergencia, se garantice el acceso a la salud de niños y niñas afectados y damnificados”, comenta Maria Luisa Fornara, Representante de UNICEF en Perú.

UNICEF Perú ya está en las zonas afectadas apoyando a los diversos sectores del Gobierno para asegurar que los más de 360,000 niños, niñas y adolescentes afectados y damnificados por la emergencia puedan ejercer sus derechos. UNICEF solicita urgentemente US$ 9.5 millones para su respuesta de emergencia a la crisis.

Abril de 2016